En España se producen unos 1.000 lesionados medulares cada año, lo que significa que el número total de personas con este tipo de lesiones es superior a 30.000. La lesión medular produce grandes alteraciones físicas y psicosociales. Es por ello que desde hace años se han invertido grandes cantidades de dinero y tiempo en realizar investigaciones para conseguir una recuperación de estos pacientes.

La lesión medular se produce tras la agresión por un traumatismo, generalmente asociado a una fractura vertebral. Su mecanismo incluye no solo el traumatismo inicial, sino también los cambios inflamatorios que se producen durante las primeras horas, que producen un infarto medular y un agravamiento del daño medular

Las investigaciones se han dirigido fundamentalmente hacia 3 campos: los avances farmacológicos que eviten el proceso secundario de lesión después del traumatismo inicial, la recuperación del tejido medular lesionado mediante el uso de terapia celular, y por último, la reincorporación y rehabilitación.

Respecto al manejo inicial de este tipo de lesión, por el momento la mayoría de los fármacos probados no han cumplido las expectativas que se esperaban de ellos. Su intención era “bloquear” la progresión del daño medular que se produce tras la lesión inicial. Aunque en este momento existe todavía múltiples vías de investigación, por el momento la única actuación que parece haber demostrado cierto beneficio es el tratamiento quirúrgico urgente del paciente, que permita una descompresión y la limpieza del material inflamatorio “agresivo”. Aunque la intervención no es capaz de recuperar a un lesionado medular, si puede permitir un mejor pronóstico funcional, tal y como recogen las Guías Clínicas de la American Association of Neurological Surgeons (AANS) y el  Congress of Neurological Surgeons (CNS), que recomiendan el tratamiento quirúrgico durante las primeras 24 horas.

La segunda vía de estudio es la de la recuperación medular. Algunos resultados con el uso de líneas celulares como las del bulbo olfatorio resultaron muy esperanzadoras, y se consiguió la recuperación neurológicas en ratones con lesiones medulares. Para la neuroregeneración se han utilizado células madre, células olfatorias, etc. Sin embargo, por el momento, todos los ensayos clínicos realizados en personas con lesiones medulares han fracasado. La medula humana es claramente más compleja que la de los pequeños animales, y por el momento no se encuentra la forma de conseguir una interconexión eficaz entre las dos regiones divididas. Aun así, actualmente sigue habiendo múltiples líneas de investigación en marcha.

Por último, la vía que en este momento  más esperanzas está dando a este tipo de pacientes es el tratamiento rehabilitador asociado a las nuevas tecnologías. El uso de microchips permite la activación de determinados grupos musculares, controlados desde el cerebro con órdenes precisas, no podemos olvidar que la medula transmite gracias a estímulos eléctricos. Por el momento, los avances son limitados, debido a la complejidad del Sistema Nervioso Central, pero un pequeño avance que permita que un paciente pueda hacer la pinza con la mano, es un gran paso para estos pacientes. Así mismo se están incorporando estructuras ortóticas externas (exoesqueletos) que permite que estos pacientes puedan levantarse y caminar con autonomía

En resumen, actualmente se ha conseguido que los pacientes con lesiones medulares se beneficien de los avances tecnológicos que les permiten una ganancia en su función aunque se sigue trabajando en conseguir una recuperación anatómica de la médula.