Desde hace años se viene desarrollando diferentes líneas de investigación con la intención de restaurar las características fisiológicas de uno de los elementos de la columna vertebral, el disco.

 La columna vertebral es una estructura altamente eficaz y resistente que nos permite mantenernos en una posición erecta y realizar múltiples movimientos. Trabaja gracias a la colaboración de elementos móviles con otros semirrígidos. Entre estos elementos están los discos intervertebrales, que funcionan como un amortiguador neumático entre los diferentes cuerpos intervertebrales, con un anillo rígido externo (annulus fibroso) y con una sustancia gomosa en su interior (núcleo pulposo), que permite mantener las cargas axiales y cierto grado de movilidad. El disco es una estructura que mantiene esas características gracias a un equilibrio exquisito en las condiciones de nutrición e hidratación que mantiene en su interior. La ruptura de ese equilibrio provoca diferentes cambios degenerativos, fundamentalmente derivados de la falta de hidratación y muerte celular, que modifica las características biomecánicas y que en ocasiones se puede romper y dar diferentes problemas clínicos (como la hernia de disco, la protrusión discal asociada a estenosis lumbar o la inestabilidad vertebral). Este proceso, en realidad, es un proceso natural de envejecimiento.

Durante el Congreso Anual de la Sociedad Europea de Columna celebrada en Berlín el pasado Octubre,  la Dra Wuertz, que  es sin duda una de las mayores especialistas en el mundo sobre regeneración tisular, dio una imagen objetiva  sobre la situación actual de sus investigaciones.

A lo largo de estos años se han realizado múltiples estudios en modelos animales, y en algunos casos se han iniciado algunos ensayos clínicos limitados en personas. Uno de los mayores problemas con el que nos seguimos encontrando es que el disco intervertebral humano es único. Somos una especie bípeda y el disco intervertebral está sometido a unas fuerzas que no es fácil encontrar en un modelo animal, por lo que muchos de los ensayos realizados con éxito en animales han fracasado cuando se han trasladado a modelos animales más evolucionados (como los simios). Por lo tanto, en el momento actual se sigue buscando un modelo que sea capaz de reproducir las alteraciones fisiológicas que sufren los discos intervertebrales humanos durante su proceso de envejecimiento, para poder buscar un tratamiento adecuado.

Por otro lado, se ha trabajado con múltiples líneas de investigación, que abarcan desde la utilización de factores de crecimiento mediante la inyección de factores proteicos que estimulan las células discales pero que como se ha demostrado tiene una supervivencia muy corta dentro del disco intervertebral, por lo que su mecanismos de acción es muy limitado.

Otra de las líneas de investigación es la terapia génica, con la inyección de transductores genéticos, detectando que conlleva ciertos riesgos de que el tratamiento deseado pueda afectar a grupos celulares no deseados.

Por último la terapia celular, incorporando cultivos celulares e incluyendo el uso de células madre, es la terapia con la que la que se ha obtenido  hasta ahora una mejor respuesta en el laboratorio, consiguiendo reproducir la estructura del disco. Sin embargo, estos resultados no se reproducen en los ensayos clínicos. Al fin y al cabo se inyectan células jóvenes en un ambiente donde las células que había previamente se han dañado porque están en un ambiente con mala hidratación.

En resumen, a pesar de los grandes esfuerzos y las grandes expectativas que se han generado respecto a esta modalidad terapéutica, nos encontramos todavía muy lejos de encontrar una solución definitiva en el tratamiento de la degeneración de los discos intervertebrales.