La discopatía cervical es una causa frecuente de afectación medular y radicular. Diferentes estudios indican que 2 de cada 1000 personas presentan una hernia de disco cervical cada año y aunque más del 80% de los casos pueden ser tratados de forma conservadora, el dolor o la afectación neurológica, como pérdida de fuerza o de sensibilidad, hacen necesario el tratamiento mediante cirugía.
Actualmente, el tratamiento quirúrgico clásico, consiste en la descompresión neurológica de las estructuras dañadas y la fijación del segmento afectado. Este tipo de intervención, la fusión cervical, fue descrita por primera vez en 1958 y ha demostrado, en múltiples estudios a lo largo de estos años, ser un tratamiento muy eficaz y seguro, que mejora rápidamente la calidad de vida de los pacientes.
Sin embargo, durante los 10 años posteriores a la cirugía casi un 25% de los pacientes operados acaban desarrollando los mismos cambios degenerativos y síntomas en los segmentos adyacentes operados. Se discute cual es la causa de estos problemas. Por una parte, parece lógico pensar que la fijación de un segmento puede producir una sobrecarga de los segmentos adyacentes, y por lo tanto están más expuesto a enfermar antes. Por otra parte, no debemos olvidar que se trata de procesos naturales de envejecimiento, y que muchos pacientes desarrollan cambios degenerativos adyacentes a segmentos enfermos aunque no han tenido ninguna cirugía.
Ante la posibilidad de estar relacionado con cambios puramente biomecánicos, hace años se desarrollaron sistemas dinámicos de fijación de la columna cervical, las prótesis de discos cervicales, que de alguna manera mantienen el movimiento normal de la columna. Estas prótesis, que al igual que las de cadera o rodilla, sustituyen el disco lesionado, han demostrado por una parte descomprimir las estructuras neurológica y por otra, son capaces de mantener la movilidad de la columna. Sin embargo, no están exentas de complicaciones, como la presencia de fracturas, o la osificación de las misma, dando lugar al mismo resultado final que una fijación, pero siendo mucho más caras.
Respecto a los resultados clínicos, hasta la fecha no han demostrado una importante mejoría respecto al dolor, que la que se obtiene con una artrodesis o una fijación vertebral clásica aunque, sí parece existir un descenso en la incidencia de problemas en los segmentos adyacentes operados a largo plazo, especialmente cuando es necesario tratar dos segmentos contiguos y este es el campo más atractivo de estos sistemas.
Por supuesto, siempre parece más interesante realizar un tratamiento sobre la columna que mantiene la movilidad, aunque a pesar de que conceptualmente parece el tratamiento más adecuado, su uso no está generalizado y según varios estudios de tendencias de tratamientos, tanto en Europa como en Estados Unidos, está indicado en menos del 20% de las cirugías cervicales.
Por tanto, se trata de un procedimiento que nos ha dado unos resultados magníficos, pero cuyo uso debe estar basado en la correcta indicación e individualizando la técnica para cada paciente.

protesis cervical