Recientemente he tenido que resolver un problema de salud de un familiar cercano cuyo manejo depende de Neurocirugía. Es un trastorno poco frecuente donde las opciones terapéuticas varían desde un tratamiento conservador banal, a una cirugía muy agresiva. Gracias a mi amistad con múltiples especialistas, he tenido la fortuna de contar en una semana con la opinión de 4 de los mejores expertos internacionales en este problema. Así mismo, he realizado una revisión crítica de todos los estudios publicados al respecto durante los últimos años. Mi decisión final, sin embargo, ha dependido más de “sensaciones” que de “resultados objetivos”. El motivo es la carencia de evidencia científica, resultado de la falta de costumbre que existe en el ámbito quirúrgico de registrar de forma sistemática los resultados obtenidos con diferentes procedimientos, para poder llegar a tener una visión objetiva de los tratamientos.

En 2018 desde el Instituto Avanzado de Columna publicamos el resultado de un trabajo conjunto con varios Centros de Alemania, Francia y Estados Unidos en el que demostrábamos la variabilidad que existe en el diagnóstico y tratamiento de cuatro de las patologías más frecuentes relacionadas con el dolor lumbar. En el estudio multidisciplinar, estaban involucrados traumatólogos y neurocirujanos de 4 países, con diferentes edades y años de experiencia. Al final, las indicaciones dependían fundamentalmente de la «escuela» del país natal del cirujano y de su experiencia.

Estos hechos reforzaron la idea que tenemos en nuestro Servicio de la importancia de realizar, desde hace más de 20 años, el registro de todos los resultados que hemos obtenido en las patologías tratadas. El análisis de nuestros resultados nos ha sido de gran utilidad a la hora de tomar medidas efectivas que rebajaran de forma drástica la incidencia de infecciones postoperatorias. En la actualidad no es extraño ver en algunos medios de Comunicación como se publicitan técnicas o procedimientos “milagrosos” que permiten quitar el dolor lumbar sin cirugía, o cirugías que no producen limitación del movimiento ni la función. Algunos de esos procedimientos nunca ha sido sometidos a ningún ensayo clínico, y muchos otros tienen cierta evidencia con indicaciones muy claras y sin embargo parece poder aplicarse a todos los pacientes por igual. Por desgracia, en el momento actual no existe una normativa clara sobre el charlatanerismo, y por lo tanto nos debemos ajustar a nuestro propio código ético. El análisis de nuestra experiencia nos ha llevado a abandonar practicamente algunos procedimientos, que hace años creíamos que eran de utilidad, pero que el análisis de los resultados nos ha demostrado que son de una eficacia limitada en el tiempo (por ejemplo la implantación de dispositivos interespinosos). Así mismo, nos ha sido de gran utilidad a la hora de manejar pacientes de edad muy avanzada, que habitualmente eran tratados de forma muy conservadora y que, en base a las mejoras técnicas y a los resultados satisfactorios que hemos obtenido, nos han llevado a imponer el uso de procedimientos pioneros en el mundo para su manejo.
La utilización de las bases de registro es fundamental para el pronóstico y para un tratamiento consensuado. Consigue una reducción de los tiempos de espera en el establecimiento del diagnóstico, la disminución del número de pruebas a las que se somete a los pacientes, así como una mejoría en las tasas de resultados satisfactorios. Es importante señalar también que tiene una repercusión económica al reducir los costes por la eliminación de pruebas innecesarias y por una mayor efectividad en la utilización de los recursos sanitarios al disponer de mayores conocimientos de la evolución de las patologías por parte de los profesionales sanitarios, tanto clínicos como investigadores.
Actualmente nuestro objetivo es el desarrollo de una base de registro para tratar de una forma multidisciplinar y a nivel internacional el dolor lumbar, un problema con una altísima incidencia en la población, pero que en este momento no dispone de datos concluyentes sobre su abordaje y tratamiento para conseguir la mejora de la calidad de vida de estos pacientes. El tiempo dirá si ha merecido la pena