Es habitual encontrarnos con pacientes en consulta que han sido tratadas de algún problema de espalda y acuden a preguntar cómo pueden influir sus dolencias previas durante el embarazo.

Según un estudio realizado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de Espalda (REIDE)*, en el que participó la Unidad de Columna de la La Fundación Jiménez Díaz, el 71% de las mujeres padece dolor lumbar durante el embarazo, el 65% dolor pélvico y el 46% dolor ciático. Estas tres dolencias son padecimientos muy frecuentes entre las embarazadas. Durante la gestación se producen una serie de cambios en la mujer que afectan a la estructura lumbar, como el aumento de peso, que es soportado por la columna. En paralelo, otras causas como la modificación postural con el avance del centro de gravedad según progresa el embarazo, tienen que ser compensados por la curvatura lumbar y a esta circunstancia se han venido achacando también estos dolores de espalda.

Finalmente, es importante contemplar las consecuencias de los cambios hormonales que relajan los ligamentos y modifican la estructura de la pelvis.

Sin embargo, según se analizó en el estudio, el incremento de peso durante el embarazo, el tipo de trabajo, los embarazos previos, el grado de actividad física cotidiana, las horas de sueño y aspectos psicológicos como la ansiedad o depresión influyen en esta circunstancia de una u otra forma, tanto como los episodios previos de dolor lumbar o ciático. De esta forma, el análisis de los resultados demuestra que aquellas mujeres que sufrieron un dolor lumbar con anterioridad al embarazo, solían padecerlo durante la gestación. Sin embargo, el estudio descartaba algunas creencias generalizadas, demostrando que estas dolencias son menos frecuentes entre las madres que han tenido más embarazos anteriores, que han ganado más peso durante el embarazo, o aquellas que desempeñan un trabajo físicamente más intenso, al contrario de lo que se podría deducir.

Asimismo, el estudio señaló que las pacientes más jóvenes, que duermen menos horas y que padecen o han padecido depresión, tienen un mayor riesgo de padecer dolor lumbar que pacientes embarazadas de más edad pero de hábitos de ejercicio y sueño más equilibrados. De hecho, la actividad física y el ejercicio son un factor protector en la aparición de estas dolencias.

Nuestra recomendación médica, basándonos en los resultados de este y otros estudios, así como en la experiencia de la unidad en 20 años, es que siempre es aconsejable mantener un buen horario de sueño y la realización de actividad física que mejore el tono muscular y ayude a paliar la posible situación de ansiedad y depresión, máxime cuando se está en estado de gestación.

*(SPINE Volume 37, Number 17, pp 1516–1533)