“Correr no es bueno para la espalda, porque es un deporte de impacto”.

Es una frase que no por ser tan frecuente deja de ser tan inexacta y producir gran frustración en todas las personas a las que nos encanta correr. Correr es la forma más sencilla de hacer deporte, pero como en todos los deportes, precisa de una técnica y puede producir efectos positivos o negativos según quién y cómo se practique.

El dolor lumbar puede ser provocado por motivos muy diferentes y es una de las dolencias más frecuentes en una sociedad sedentaria como en la que vivimos. Una de las causas más frecuentes de dolor es la deshabituación muscular, el estrés o el sobrepeso. Sólo un pequeño porcentaje de pacientes sufren dolor lumbar derivado de un problema estructural, como una lesión en un disco o una inestabilidad asociada. En estos casos, correr, así como la realización de la mayoría de los deportes y ejercicios, pueden ser perjudiciales si no se realizan bajo una supervisión adecuada, y en muchas ocasiones precisan de un procedimiento quirúrgico para resolverse. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, donde el dolor es mecánico, sin irradiación hacia las piernas y sin afectación neurológica, correr puede ser un magnífico tratamiento como prevención de la aparición de las molestias lumbares. Recientemente se publicó el resultado de un estudio sobre 39.000 mujeres, que demostraba que aquellas mujeres que corrían de forma habitual antes de su primer embarazo sufrían muchas menos molestias lumbares durante el embarazo que aquellas que realizaban un vida sedentaria.

En definitiva, correr de forma habitual se enmarca en un estilo de vida saludable, que mantiene un mejor tono muscular y por lo tanto produce más beneficios que problemas. Es importante hacerlo en buenas condiciones, y realizar ejercicios de estiramientos de todos los grupos musculares antes y especialmente después de realizar el ejercicio. Y por su puesto hacerlo con sentido común y sin llegar a producir una fatiga muscular. Consulte a un profesional en caso de presentar alguna dolencia, y ¡prepare las zapatillas!